Articulo

La gran falacia de los nativos digitales: Por qué los centennials no son más tecnológicos que los boomers

Fátima Guadalupe Víctor Arceo | Universidad de Guadalajara
diverse people using their phones

Introducción

En los últimos años, uno de los mitos más rentables de la era contemporánea se ha repetido sin cuestionarse: la idea de que los centennials, la generación nacida en torno al cambio de siglo, son “nativos digitales”, expertos naturales en tecnología por el simple hecho de haber crecido rodeados de pantallas. Esta afirmación, tan conveniente para la industria tecnológica y tan atractiva para discursos superficiales, se ha convertido en una verdad incuestionable. Sin embargo, al observarla con detenimiento, resulta evidente que esta narrativa no solo es exagerada, sino también engañosa.

El término fue popularizado por Marc Prensky en 2001 y se apoya en una premisa aparentemente lógica: nacer con acceso a dispositivos implica saber utilizarlos de manera eficiente, segura y crítica (Prensky, 2001). Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y, de forma un tanto irónica, la brecha que separa a los centennials de los boomers en el mundo digital es considerablemente menor de lo que el mito sugiere. Ambas generaciones habitan el mismo abismo.

 

Expertos en interfaces, no en tecnología

Los centennials pueden moverse con fluidez entre aplicaciones, editar videos en segundos, memorizar rutas dentro de apps y navegar con soltura por cualquier pantalla. Y eso puede parecer dominio, pero solo es apariencia.

Ser hábil frente a una pantalla no es lo mismo que entender cómo funciona la tecnología. La mayoría de los jóvenes no sabe cómo se procesa su información, cómo se construye un algoritmo, cómo se recolectan sus datos ni por qué ciertos contenidos aparecen más que otros. No cuentan con herramientas sólidas para evaluar fuentes, distinguir entre información y manipulación, ni para comprender el impacto de su propia huella digital. Su rapidez es confundida con competencia cuando, con frecuencia, no es más que velocidad automática.

Esta diferencia puede explicarse a partir de dos niveles de relación con la tecnología: el uso instrumental, la capacidad de operar dispositivos y aplicaciones, y la comprensión estructural, entender los sistemas que los sustentan: algoritmos, procesamiento de datos y economía digital. La mayoría de los jóvenes opera exclusivamente en el primer nivel, lo cual limita su autonomía como usuarios críticos (Bennett et al., 2008; Kirschner y De Bruyckere, 2017). La alfabetización digital no debería medirse por la rapidez de uso, sino por la capacidad de cuestionar, interpretar y tomar decisiones informadas dentro del entorno digital.

Los datos que incomodan

Pese a su aparente familiaridad con la tecnología, esta generación muestra niveles preocupantes de analfabetismo digital. Pueden pasar horas en redes sociales y, sin embargo, saben muy poco sobre cómo verificar fuentes o distinguir entre contenido patrocinado y contenido auténtico. A pesar de navegar con facilidad por TikTok, Instagram o YouTube, carecen de estrategias sólidas para interpretar críticamente lo que consumen. Un estudio de DISA (2025) encontró que apenas el 11 % de jóvenes entre 11 y 17 años puede reconocer de forma confiable si una publicación en línea es auténtica. Los resultados de la prueba PISA reportados por la OCDE en 2023 son aún más alarmantes: solo el 1 % de los estudiantes de 15 años en México es capaz de distinguir hechos de opiniones en lo que lee (Galindo, 2023).

La sobreexposición sin análisis ha dado lugar a una generación que, aunque conectada todo el día, se encuentra desconectada del entendimiento profundo. La falta de habilidades de verificación, la confusión entre opinión y evidencia, y la escasa conciencia de privacidad digital los vuelven vulnerables. Parecen dominar, pero en realidad están atrapados en un manejo superficial que deja al descubierto un vacío formativo que la sociedad ha preferido ignorar.

smiling woman texting on her phone

Los boomers y el mismo abismo

Los boomers representan la primera generación adulta que enfrentó la transición abrupta del mundo analógico al completamente digital. A diferencia de los centennials, su relación con la tecnología no nació de la familiaridad, sino de la necesidad de adaptación. Diversos estudios coinciden en que tienden a presentar niveles más altos de ansiedad tecnológica y dificultades para integrar competencias digitales avanzadas (Hunsaker y Hargittai, 2018). Aunque han aprendido a usar dispositivos y redes sociales, gran parte de su interacción digital se basa en procesos imitativos y no en una comprensión profunda del funcionamiento de las plataformas, lo que los ha convertido en un grupo altamente vulnerable a la desinformación.

Así, aunque boomers y centennials se ubican en extremos opuestos del espectro generacional, comparten una misma fragilidad: la falta de comprensión profunda del entorno digital. Los primeros se aproximan a las plataformas por imitación; los segundos, por intuición. En ambos casos predomina el uso superficial, y esa superficialidad los expone. Lo que se presenta como una brecha generacional es, en realidad, un terreno común. La distancia entre ambos se desvanece cuando se mira con rigor: ninguno domina verdaderamente el mundo digital que habita.

 

Una falla que tiene nombre

La narrativa de los nativos digitales no solo simplifica en exceso la realidad, sino que ha servido para encubrir una falla sistémica: hemos asumido que la exposición constante a la tecnología equivale a formación. Lo que ha ocurrido, en cambio, es una normalización del consumo sin aprendizaje.

Esta falla no es un error casual: es la confusión de “acceso” con “competencia”. Las instituciones educativas se concentraron en dotar de recursos a las aulas, tabletas, pizarras inteligentes, conectividad, etc., y olvidaron que la tecnología no es un fin, sino un lenguaje que requiere gramática y sintaxis (Reyes et al., 2020). El problema se agudiza por el diseño deliberado de las plataformas actuales, que son intencionalmente invisibles para el usuario: cuantos menos conocimientos tenga el joven sobre cómo funciona el algoritmo, más atrapado permanecerá en su flujo. El reto de los docentes hoy no es enseñar a usar la herramienta, eso la intuición ya lo resuelve, sino enseñar a cuestionar la lógica que opera detrás de cada clic, la que dicta qué aparece en la pantalla y en beneficio de quién.

Escuelas, familias, empresas tecnológicas y sociedad en general han participado en este malentendido colectivo. Y mientras persista, se seguirán formando generaciones que navegan con fluidez pero sin brújula.

facial recognition collage concept

Conclusiones

La gran falacia de los nativos digitales no reside solo en suponer que los jóvenes saben más por haber nacido con tecnología en la mano, sino en dejar de enseñar aquello que verdaderamente importa. Convivir con la tecnología no es lo mismo que comprenderla y cerrar esta brecha no es una tarea exclusiva de especialistas en informática: es un reto transversal, educativo, político y cultural.

Tal vez reconocer la falacia sea el primer paso para construir una relación más honesta con la tecnología. Una relación en la que dejemos de idealizar a una generación por su rapidez y empecemos a formarla por su capacidad de comprensión. Una relación en la que, sin prejuicios, se acepte que boomer o centennial, cualquiera puede ser analfabeta digital si no se le enseña a pensar.

La pregunta que debería guiar esa formación no es quién usa más pantallas, sino quién entiende cómo funcionan. Y por ahora, la respuesta es incómoda: muy pocos.

Referencias

Bennett, S., Maton, K., y Kervin, L. (2008). The ‘digital natives’ debate: A critical review of the evidence. British Journal of Educational Technology, 39(5), 775–786. https://doi.org/10.1111/j.1467-8535.2007.00793.x

DISA. (2025). Research suggests why teenagers struggle to identify online misinformation.https://disa.org/research-suggests-why-teenagers-struggle-to-identify-online-misinformation-2

Galindo, J. (2023, 10 de diciembre). Prueba PISA: ¿los jóvenes están preparados para enfrentar las fake news? El Economista. https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Prueba-PISA-los-jovenes-estan-preparados-para-enfrentar-las-fake-news-20231210-0001.html

Hunsaker, A., y Hargittai, E. (2018). A review of Internet use among older adults. New Media & Society, 20(10), 3937–3954. https://doi.org/10.1177/1461444818787348

Icaza-Álvarez, D., Campoverde, G., Verdugo, D., y Arias, P. (2019). El analfabetismo tecnológico o digital. Polo del Conocimiento, 4(2). https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7164297.pdf

Kirschner, P., y De Bruyckere, P. (2017). The myths of the digital native and the multitasker. Teaching and Teacher Education, 67, 135–142.

Prensky, M. (2001). Digital natives, digital immigrants. On the Horizon, 9(5), 1–6. https://cddoc.uc.cl/wp-content/uploads/2020/03/Digital_Natives_Digital_Inmigrants.pdf

Reyes, W., Cisneros, E., y Aguilar, Á. (2020). Retos y desafíos de la alfabetización digital en educación secundaria. Universidad Autónoma de Yucatán. https://zenodo.org/records/15540297

Tendencias Digitales. (2017). Retos de los Baby Boomers en la era digital.https://tendenciasdigitales.com/retos-de-los-baby-boomers-en-la-era-digital/

UNICEF Ciudades Amigas de la Infancia. (2023). Los peligros de la desinformación para los más jóvenes.https://ciudadesamigas.org/desinformacion-jovenes/

COMO CITAR: Víctor Arceo, F. G. (2026). La gran falacia de los nativos digitales: Por qué los centennials no son más tecnológicos que los boomers. Entre Lingüistas, 1, 1–5. https://entrelinguistas.com/num1_art5/

fátima víctor

Mtra. Fátima Guadalupe Víctor Arceo Universidad de Guadalajara, México

Fátima Guadalupe Víctor Arceo es licenciada en Diseño Gráfico, cuenta con una Maestría en Educación y actualmente cursa una Maestría en Enseñanza del Inglés como Lengua Extranjera. Durante siete años ha impartido clases de tecnología e inglés, integrando creatividad, pensamiento crítico y recursos digitales en el aula. Le apasiona fortalecer las competencias digitales y la autonomía académica de sus alumnos.